Publicado el 2026-10-05 · Mix Radio

Libros en una biblioteca. Foto: Susan Q Yin / Unsplash
Revisión histórica, 20 de octubre de 2026: la edición de Forbudte bøker-uka (Semana de los Libros Prohibidos) aquí descrita correspondía al 5–11 de octubre de 2026. La iniciativa se centra en la libertad de lectura, la censura y el acceso a la literatura; su programa no es una convocatoria vigente hoy.
El programa de apertura publicado por Norsk PEN situaba el acto el 5 de octubre en la Biblioteca Universitaria de Oslo e incluía al primer ministro Jonas Gahr Støre. La edición puso el foco en los libros para niños y adolescentes.
Por qué los libros infantiles están en el centro del debate
Los organizadores señalan que la literatura juvenil se ha convertido en un espacio frecuente de conflictos relacionados con identidad, género, racismo, religión, cuerpo y experiencias difíciles.
En varios países, determinados títulos han sido cuestionados, retirados de bibliotecas o excluidos de programas educativos. El debate no se limita a una discusión literaria: plantea quién debe decidir qué pueden leer los menores y hasta qué punto una institución puede restringir el acceso a determinadas historias.
Fecha: 5–11 de octubre · Apertura: Biblioteca Universitaria de Oslo · Tema central: censura y literatura infantil y juvenil.
De 590 participantes en 2025 a más de 700 inscritos en 2026
Norsk PEN cifra en 590 las entidades participantes en 2025 y en más de 700 las inscritas para 2026, entre bibliotecas, librerías, editoriales y organizaciones. Inscripción no equivale a un recuento de asistencia. La iniciativa comenzó en Noruega en 2024 y tiene antecedentes en Estados Unidos desde 1982.
La semana incluye debates y actividades en bibliotecas
El programa no se limita al acto inaugural. Bibliotecas y organizaciones realizan exposiciones, conversaciones públicas y actividades destinadas a discutir los límites de la censura y el papel de las bibliotecas en una democracia.
La Asociación Noruega de Bibliotecas también participa en la coordinación y ha situado la libertad de expresión, la alfabetización y el pensamiento crítico entre sus áreas prioritarias.
Una discusión que va más allá de los libros
Los organizadores plantean que los intentos por retirar determinados contenidos de bibliotecas pueden ser una señal de restricciones más amplias al espacio público y al debate. Por eso, la semana busca tratar la lectura como un tema de libertad de expresión y no solamente como una cuestión cultural.

