Publicado el 2026-10-04 · Mix Radio

Foto: Bernhard Schmid / Oktoberfest.de
Revisión del archivo, 20 de octubre de 2026: se precisa que el recuento citado corresponde a videos, no a un número verificado de mujeres distintas, y se actualiza la información del proyecto legal con el anuncio del Gobierno del 7 de octubre. La aprobación de un proyecto por el gabinete no equivale a su entrada en vigor.
Una investigación periodística en Alemania ha destapado la circulación masiva de videos voyeuristas grabados en el Oktoberfest de Múnich, muchos de ellos centrados en mujeres que participan en la atracción conocida como Teufelsrad (rueda del diablo). Las imágenes fueron difundidas en redes sociales y, en numerosos casos, utilizadas con fines comerciales o sexualizados sin el consentimiento de las personas filmadas.
La magnitud del fenómeno es considerable. Según una investigación de Süddeutsche Zeitung, solo en plataformas de Meta se localizaron alrededor de 32.000 clips relacionados con este tipo de grabaciones. Tagesschau y Bayerischer Rundfunk documentaron además que varias cuentas producían, editaban y monetizaban sistemáticamente este material.
El Teufelsrad quedó en el centro de la polémica
El Teufelsrad es una de las atracciones tradicionales del Oktoberfest. Consiste en una gran plataforma circular que gira cada vez más rápido hasta hacer caer a quienes están sobre ella. Durante el movimiento, algunas faldas y vestidos pueden levantarse, una situación que ha sido aprovechada por personas que graban desde el público con teléfonos móviles o cámaras.
La investigación alemana reveló que varios de esos videos no eran simples registros casuales de la atracción. Algunas cuentas dirigían deliberadamente la cámara hacia la ropa interior o la zona íntima de las participantes, y posteriormente publicaban los contenidos con títulos sexualizados o los reutilizaban en miniaturas manipuladas.
En algunos casos también se detectaron imágenes alteradas mediante inteligencia artificial para simular desnudez. BR informó que una mujer llegó a ofrecer cientos de videos inéditos a cambio de dinero y afirmó públicamente haber obtenido miles de euros con una sola publicación.
Plataformas eliminaron cuentas y contenidos
Tras las investigaciones periodísticas, Google, Meta y TikTok confirmaron la retirada de determinados videos y cuentas vinculadas a este tipo de material. BR también identificó a actores de Baviera y a comunidades en línea fuera de Alemania que distribuían los clips para aumentar tráfico, seguidores e ingresos publicitarios.
El upskirting, es decir, la captación de imágenes íntimas bajo la ropa sin autorización, puede constituir delito conforme al artículo 184k del Código Penal alemán, con multa o hasta dos años de prisión. La norma protege determinadas partes íntimas o la ropa interior que las cubre cuando están resguardadas de la vista; la aplicación depende de las circunstancias de la grabación.
Shorts gratuitos y nuevas medidas de prevención
La responsable del Teufelsrad, Elisabeth Polaczy, comenzó hace años a ofrecer pantalones cortos de ciclismo a mujeres que acceden a la atracción con falda o vestido. Este año se repartieron más de cien pares como medida preventiva.
También se han instalado carteles que advierten que grabar bajo la ropa puede constituir un delito, y en el recinto se realizan anuncios para pedir a los visitantes que no filmen de forma invasiva. La Policía bávara mantiene además campañas específicas contra este tipo de conductas durante el Oktoberfest.
Un proyecto aprobado por el gabinete, no una ley ya vigente
El Gobierno alemán anunció el 7 de octubre de 2026 que su gabinete había aprobado un proyecto contra la violencia digital. Entre las medidas propuestas figuran una regulación penal más amplia de imágenes íntimas obtenidas o difundidas sin autorización y de los deepfakes sexualizados, imágenes manipuladas o generadas digitalmente. Ese anuncio describe una propuesta legislativa, no acredita que todas esas disposiciones estén ya en vigor.
El problema jurídico señalado por la investigación no implica que cualquier video de la atracción sea automáticamente delictivo. Debe distinguirse la grabación de un evento público de una captación íntima que reúna los requisitos legales. La responsabilidad de cada caso exige ese examen, no una conclusión general sobre todos los videos.
El caso ha convertido una práctica que durante años circuló de manera dispersa en un problema de privacidad de gran escala. La investigación continúa generando presión sobre plataformas, organizadores y legisladores para impedir que imágenes íntimas obtenidas sin consentimiento se conviertan en contenido viral o en un negocio.

