Publicado el 2026-09-14 · Mix Radio

Ötzi vuelve a sorprender a la ciencia. Foto: Mix Radio
Revisión del archivo, 17 de octubre de 2026: se corrigen datos y referencias temporales; se mantiene la fecha original de publicación.
El análisis del microbioma de Ötzi, la momia alpina de unos 5.300 años, no encontró únicamente microorganismos conservados desde su vida. El estudio publicado en Microbiome distingue señales de su comunidad intestinal antigua, cambios posteriores a la muerte y colonización ambiental moderna.
Ötzi fue hallado en 1991 en los Alpes, cerca de la frontera austroitaliana. Los investigadores combinaron cultivos y análisis genéticos con muestras de tejidos, hielo, agua de deshielo y material del lugar del hallazgo. Comparar esas procedencias ayuda a separar rastros antiguos de microorganismos introducidos posteriormente.
Por qué importa para conservar la momia
El trabajo identifica bacterias intestinales con señales de ADN antiguo y levaduras adaptadas al frío. En la superficie, algunas poblaciones de levaduras aumentaron su presencia relativa entre las muestras de 2010 y 2019, algo incompatible con describir todo el conjunto como un archivo biológico inmutable.
Según Eurac Research, que explicó el estudio el 3 de junio de 2026, la conservación actual mantiene la momia a −6 °C y con humedad elevada. El seguimiento microbiológico es importante porque ciertos organismos pueden persistir incluso en esas condiciones.
La diferencia es fundamental para interpretar el hallazgo: detectar material microbiano en Ötzi no prueba que cada organismo lo acompañara en vida ni permite deducir por sí solo su alimentación o desplazamientos. Primero hay que determinar de cuándo procede y cómo llegó al cuerpo.

